COMPARTIR

Artículos de Salud

Sordera y pérdida de audición: ¿por qué algunas personas no pueden oír?

28  Septiembre  2017

Dr. César Yáñez.  Especialista en Otorrinolaringología.

Existen personas que pueden tener problemas para oír. A esta condición se le conoce como pérdida auditiva o hipoacusia, y puede ir de leve a profunda. Por lo general estas personas pueden apoyarse en la tecnología de aparatos auditivos e implantes cocleares para poder oír, éstos últimos para pacientes con pérdida profunda o anacusia. Están también quienes viven con sordera, y son personas que escuchan muy poco o nada. Son personas a quienes por lo regular vemos comunicarse por medio de lenguaje de señas.

Causas congénitas de pérdida de audición

Problemas durante el embarazo o el parto pueden provocar que el bebé nazca sin escuchar. Algunos de éstos pueden ser:

  • Rubeóla materna, sífilis, u otras infecciones
  • Falta de oxígeno al nacer
  • Bajo peso al nacer
  • Ictericia grave

Causas adquiridas

Éstas pueden ocurrir a cualquier edad, provocando en ese momento la pérdida de la audición. Entre ellas están:

  • Enfermedades infecciosas: por ejemplo las paperas, el sarampión o la meningitis
  • Infección crónica de oído (otitis media serosa y/o crónica)
  • Uso de ciertos medicamentos como aminoglucósidos y medicamentos que se usan en quimioterapia.
  • Golpes fuertes en cabeza o cerca de los oídos
  • Hipoacusia súbita (pérdida repentina de la audición y que requiere valoración urgente)
  • Exposición continua a ruidos fuertes, ya sea por causas laborales o recreativas
  • Envejecimiento (presbiacusia)
  • Obstrucción del conducto auditivo por algún objeto, o por tapón de cerumen

Los programas de vacunación, tanto en mujeres embarazadas, como en niños pequeños permiten prevenir problemas auditivos al proteger a la persona de ciertas enfermedades, además, son importantes los cuidados básicos al estar expuestos a ruidos fuertes, como utilizar tapones, o alejarse del ruido excesivo.

En el caso de los bebés, es importante estar al pendiente de sus reacciones. Si no tienen una reacción ante ruidos repentinos -no necesariamente muy fuertes- o retraso en desarrollo del habla, es importante acudir lo antes posible con el pediatra, otorrinolaringólogo u otoneurólogo, ya que el diagnóstico precoz permite un mejor tratamiento de esta condición. Y en el caso de niños mayores y adultos, deben atenderse a tiempo infecciones de oído o salida de líquido que pudieran ocasionar daños permanentes.

Como sugerencia, en pacientes adultos mayores hay que acudir periódicamente a una audiometría, ya que por medio de este sencillo estudio totalmente indoloro es posible detectar pérdidas auditivas de manera oportuna, y así evitar mayores problemas posteriormente. En el caso de adultos jóvenes o niños es necesaria la valoración del otorrinolaringólogo previa a la realización de exámenes auditivos. 

BUSCA TU ESPECIALISTA