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¿Sabías que una situación de emergencia puede causar problemas en la salud mental?

17  Abril  2015

Vivir o lidiar con una emergencia no sólo implica pasar un mal momento o perder algo material, sino que puede traer problemas en la salud mental.

Algunas personas desarrollan nuevos trastornos mentales después de una emergencia, mientras que otras experimentan sufrimiento psicológico.

Las personas con problemas de salud específicos y urgentes deben poder recibir asistencia psicológica y psiquiátrica dispensada con la supervisión de profesionales de salud mental para una respuesta sanitaria.

Efectos de las emergencias

Algunos problemas son consecuencia de la emergencia; algunos de la respuesta a la situación; y otros son preexistentes o más graves.

1. Problemas sociales importantes:

  • Causados por la emergencia: separación de la familia, inseguridad, discriminación, pérdida de medios de subsistencia y descomposición del tejido social de la vida cotidiana, disminución de la confianza y los recursos.
  • Causados por la respuesta humanitaria: hacinamiento, falta de privacidad en los campamentos, pérdida del apoyo comunitario o tradicional.
  • Preexistentes: pertenencia a un grupo marginado.

2. Problemas de carácter psicológico:

  • Preexistentes: personas con depresión, alcoholismo o trastornos mentales graves, entre ellos la esquizofrenia.
  • Causados por la emergencia: penurias, sufrimientos, consumo abusivo de alcohol y sustancias, depresión y angustia, incluido el trastorno de estrés postraumático.
  • Causados por la respuesta humanitaria: angustia debida a la falta de información acerca de la distribución de alimentos o de la manera de obtener otros servicios básicos.

Síntomas del sufrimiento

Algunas formas comunes en que las personas muestran su sufrimiento como reacción ante una crisis son:

  • Síntomas físicos: cefalea, fatiga, inapetencia, dolores.
  • Llanto, tristeza, congoja.
  • Ansiedad, temor.
  • Estado de alerta o nerviosismo.
  • Insomnio, pesadillas.
  • Irritabilidad, enfado.
  • Culpabilidad, vergüenza (sentimiento de culpa del superviviente).
  • Confusión, aturdimiento.
  • Retraimiento o abulia (inmovilidad).
  • Desorientación (no conoce su nombre ni su procedencia).

¿Quiénes corren mayor riesgo?

  • Los niños, incluidos los adolescentes, especialmente los que están separados de sus cuidadores.
  • Las personas con trastornos de salud o discapacidades, las embarazadas y los ancianos debilitados, que deben protegerse de abusos y encontrar un lugar seguro y ayuda para satisfacer sus necesidades básicas.
  • Las personas en riesgo de discriminación o violencia, por ejemplo, las mujeres o las personas de origen étnico marginado, pueden necesitar protección especial para preservar su seguridad.

Fuente: Organización Mundial de la Salud

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