COMPARTIR

Últimas Noticias

“No cualquiera es tan generoso como para decir soy donante”

13  Octubre  2016

Recibir la oportunidad de continuar con su vida y ver crecer a su hijo es algo que Nancy Rocha le agradece mucho a la familia del ángel que le donó un riñón.

Ella comenzó con falla renal antes del 2011 pero fue en ese año cuando su salud se deterioró mucho más: "tenía un dolor muy fuerte en mi espalda, atrás de la cintura y empecé a vomitar mucho. Después comencé a orinar sangre, realmente fue algo impresionante, me sentía muy mal", comenta.

Después de acudir a revisión con el doctor Alejandro Valdés, Jefe del Servicio de Nefrología de TecSalud, él le informó que sus riñones estaban fallando y que era urgente que recibiera hemodiálisis.

"Fue como unshockpara mí, no sabía qué eran las hemodiálisis y fue algo muy impresionante para mi familia también, el aprender de esa enfermedad, que ahora tenía esa condición y que tenía que cuidarme, fue algo impactante, realmente fueron momentos muy dolorosos porque tengo un hijo y me daba terror, no por mí, sino por mi hijo, lo que fuera a pasar", expresa Nancy.

A partir de ese momento comenzó a acudir tres veces por semana al Departamento de Hemodiálisis del Hospital San José. Martes, jueves y sábado, de 7:00 a 11:00 a.m. eran sus citas. También se puso en la lista de espera para recibir un trasplante.

Llegó su segunda oportunidad de vida

Pasaron más de 400 hemodiálisis cuando por fin llegó el día. "El 12 de diciembre de 2014 mi mamá y yo estábamos hincadas en la iglesia pidiéndole a la Virgen de Guadalupe que intercediera por nosotros, porque ya en mis últimas hemodiálisis me sentía fatal, llegamos a mi casa y en eso que llama el doctor Valdés.

Eran muchos sentimientos encontrados porque significaba a lo mejor un nuevo comienzo para mí y un fallecimiento de una persona. El doctor me dijo que había un posible donante, que tuviera encendidos todos mis celulares porque me iba a hablar en la madrugada", detalla.

Nancy Rocha no pudo dormir nada, estuvo a la espera de esa llamada tan importante para su vida y totalmente en oración; al final no recibió la llamada. A las 7:00 a.m. entraba a la escuela y se trasladó hacia allá, al llegar sonó su teléfono y era el doctor, le dijo que se fuera al hospital para las pruebas de compatibilidad.

"Me hicieron los estudios correspondientes que duraron cerca de 5 o 6 horas, me fui y luego él (doctor) me llamó para decirme que el órgano sí era para mí. Un amigo con el que estaba en hemodiálisis recibió un riñón de ese donante y yo recibí el otro. Entré a cirugía en la noche y salí a las 2:00 a.m.", platica.

Estuvo 25 días recuperándose en el Centro de Trasplantes Multiorgánicos del Hospital San José, "estuve detrás de un cristal, con mucha paciencia porque mi riñón todavía no agarraba bien el hilo, tenía una creatinina de 13-14 antes del trasplante, después bajó a 8 pero todavía faltaba un poco. Se acercó la Navidad y justo el 24 de diciembre la creatinina bajó a 1 (índice normal)", relata emocionada.

Salió del hospital en enero de 2015, se fue a su casa para recuperarse al cien por ciento, únicamente salía para acudir a sus revisiones médicas. Al cumplirse seis meses le solicitó al doctor Valdés que le permitiera ir al mar ya que es algo que ama.

"Caminando por la playa le dije a nuestro padre celestial: tú ya cumpliste, ahora sigo yo, y regresando de mi viaje empecé a dar testimonio y conferencias para que toda la gente supiera que por medio de la donación de órganos pueden salvar vidas", comparte Nancy.

Al finalizar su testimonio en una parroquia, la contactó el dueño de una estación de radio por internet para invitarla a que compartiera su experiencia. Así fue y al acudir, le propusieron integrarse como locutora, encabezando el programa "Semilla de esperanza". Desde entonces, Nancy se ha encargado de difundir la cultura de la donación de órganos para que mucha gente se salve.

"Yo le digo a todo el mundo, platíquenlo en familia, regálense 30 minutos y platíquenlo todos, yo deseo donar mis órganos, respeten esa decisión", resalta.

Su vida es otra

"Hoy por hoy, ir al baño y hacer pipí es la mayor bendición que yo te puedo decir porque yo orinaba tres gotas diarias, y hoy voy muchas veces. Ya no me duele nada, todo ha ido increíble.

Mi familia está muy contenta, mi calidad de vida cambió increíblemente, porque realmente yo no podía realizar muchas actividades, estaba tirada en una cama, me sentía súper débil. Me siento con fuerza, con alegría, con ánimo de seguir sirviéndole a Dios y mi principal deseo es que la gente se entere que puede salvar vidas, porque hay mucha gente sufriendo en el hospital, muriendo alguno de ellos, ya que nunca llega la donación. Es muy triste que se cremen órganos en lugar de donarlos.

Ese ángel donante vino a cambiar no solo mi vida sino la de toda mi familia, ese ángel hizo que mi hijo recuperara a su mamá y que mi esposo recuperara a su esposa, y que mi mamá tuviera todavía a su hija, realmente es un gesto muy grande.

Tú puedes regalar una casa, un carro, ropa, lo que tú quieras, pero regalar vida, no cualquiera es tan generoso como para decir soy donante", enfatiza.

La Unidad de Hemodiálisis, su segunda familia

Nancy estuvo tres años en lista de espera y en hemodiálisis: "fue una experiencia que jamás podré olvidar, el amor de las enfermeras y enfermeros, del doctor, de mi nutrióloga, todos ellos me llenaron de mucho amor, de muchos cuidados. Agradezco a Dios por mi segunda familia, ellos son mi segunda familia".

Contáctanos:
Centro de Trasplantes Multiorgánicos
Teléfono: (81) 8347.1010 ext. 2156

BUSCA TU ESPECIALISTA