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Ablación endoscópica: un procedimiento que puede cambiar la vida

29  Diciembre  2016

Alberto Cárdenas González dejó su ciudad natal a los 15 años para estudiar en Monterrey. Los malos hábitos alimenticios pasaron poco a poco su factura, generándole un problema crónico de reflujo, que si bien no era abiertamente doloroso, sí estaba dañando su esófago de manera muy importante. En aquel momento, a los 38 años de edad, a Alberto le dijeron que esto podía desarrollar un cáncer, lo cual le resultaba sumamente preocupante: "el doctor me dijo que lo que me sucedía se podía controlar, pero me preocupé mucho porque investigando vi que problemas como el mío empezaban a eso de los 50 años y yo apenas tenía 38".

Alberto fue diagnosticado con esófago de Barrett, nombre del problema que desarrolló por el constante reflujo. Así llegó al Hospital San José: "ya conocía el hospital por ser parte de mi alma mater. Aquí me confirmaron el diagnóstico, y me hicieron algunas biopsias y endoscopías".

Pero a principios de este año, Alberto tuvo un dolor abdominal muy fuerte: "nos dimos cuenta de un problema de la vesícula. En ese momento yo acababa de cumplir 50 años. Lo peor de todo es que además de eso, el doctor me dijo que por primera vez había displasia en el esófago". Y en medio de esta situación, Alberto conoció al doctor Genaro Vázquez, gastroenterólogo especialista en endoscopía: "el doctor Vázquez me dijo que con la ablación endoscópica tenía muy buenas probabilidades de curarme, lo cual yo no entendía porque mi mente estaba convencida, después de tantos años, que siempre iba a vivir con esta situación y con el miedo al cáncer".

Si bien en el momento de la operación de vesícula no fue posible atender su esófago por el extenso daño que presentaba, Alberto recibió tratamiento por un mes para prepararse y regresar con el doctor Vázquez. Al llegar el mes de abril, Alberto estuvo listo para la ablación endoscópica que le permitiría curar su esófago.

Al respecto, el doctor Vázquez nos comenta: "Alberto presentaba un daño de 11 centímetros de longitud en su esófago. Si tomamos en cuenta que este padecimiento normalmente presenta daños de unos tres centímetros, podemos observar que el de Alberto era muy extenso". "El caso de Alberto nos pareció idóneo para esta técnica. Es un caso donde, aún sin molestia física importante, con una carga de angustia crónica, pensando que no podía hacer nada, pudimos ofrecerle algo que cambió su historia".

La ablación endoscópica consiste en la aplicación de energía térmica controlada por medio de una serie de electrodos para eliminar un recubrimiento anormal del interior del tracto digestivo, en este caso, del esófago. Al paciente se le seda, pero respira por sí solo, no hay necesidad de intubarlo. El procedimiento puede durar de 45 a 60 minutos. Típicamente toma unos siete días desde el día de la ablación hasta que el paciente retoma su dieta normal, y puede tomar de dos a tres sesiones para lograr su curación.

Finalmente, Alberto ha recuperado su vida normal: "la atención que recibí en el Hospital San José siempre fue de primera, hasta le decía a mi esposa que ya me iba al spa. La atención de enfermeras, doctores, instalaciones, todo muy bien atendido. Muchas gracias, especialmente al doctor Genaro, porque por algo vine a caer en estas buenas manos".

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