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Cáncer infantil: ¿cómo detectarlo oportunamente?

15  Febrero  2017

Hablar de cáncer infantil es difícil. Ya que representa una verdadera catástrofe social y familiar. Sólo mencionarlo preocupa de inmediato a quienes tienen niños cerca y genera dolor, pero el dolor se vuelve indescriptible cuando se detecta ésta enfermedad en un niño de nuestra familia o de alguien querido. Sin embargo, es muy importante conocer más acerca de este tema, para estar atentos al desarrollo de nuestros hijos o niños cercanos.

El doctor Francisco Javier Rivera Ortegón, pediatra con sub especialidad en hemato oncología pediátrica, nos explica cómo se define el cáncer infantil: "El  cáncer infantil no es una sola enfermedad,sino un grupo de enfermedades que ponen en riesgo la vida de los niños, así como su integridad física y que tienen implicaciones importantes en su estado de salud e impiden que los niños realicen la actividad cotidiana normal para su edad".

El doctor también nos platica que estos padecimientos, englobados comúnmente bajo el término de cáncer infantil, generalmente producen molestias y dolores que alteran la calidad de vida habitual de un niño: "la mayoría de las veces estas enfermedades se caracterizan por crecer rápidamente, y diseminarse del órgano donde se origina a otros órganos distantes, por ejemplo, habiéndose originado en el hígado pueden extenderse a pulmones, huesos, cerebro, rápidamente".

Hoy en día tenemos más conocimiento de esta enfermedad, que tiene su origen en un crecimiento anormal, rápido, desorganizado, de células que son transformadas: de células buenas se convierten en malas o cancerosas. El doctor Rivera Ortegón agrega: "y esto puede suceder por diferentes factores, que pueden ir desde causas genéticas, ambientales como la contaminación, hasta vicios de alimentación; algunos virus, como los de las hepatitis B y C, pueden ser cancerígenos. Por eso, en el caso de la hepatitis, es muy recomendable vacunar a los niños, ya que no sólo estamos previniendo esta enfermedad en sí, sino incluso podría ser que se esté previniendo un futuro cáncer en el hígado, al evitar la exposición de ese organismo a un virus que sí se ha relacionado ya con este padecimiento".

En el cáncer infantil podemos decir también que hay un factor inmunológico asociado, porque una de las funciones del sistema inmunológico es evitar que las células buenas se transformen en malas. Y si esto llega a suceder, quiere decir que el sistema de defensas de la persona fue incompetente para detener esa transformación de células buenas en malas. En cuanto a la herencia, todos traemos cierta información genética al nacer, y podemos tener una predisposicion a desarrollarlo. Cuando el cáncer se presenta en un niño antes del año decimos que es congénito, y en los niños que presentan alguna marca en sus genes, puede ser que luego por algún virus o alguna variable medioambiental, detone esa instrucción y desarrolle leucemia, o un retinoblastoma, o un osteosarcoma.

Entonces ¿cuándo debemos preocuparnos? El doctor Rivera Ortegón nos comenta al respecto: "Desafortunadamente el cáncer se manifiesta con síntomas muy inespecíficos, que no son propios de la enfermedad y que pueden fácilmente confundirse con otros padecimientos. Por ejemplo, algo tan común como la fiebre, en la mayor parte de los niños, seguramente será consecuencia de una infección pasajera. Sin embargo, también debo decir que un 50 por ciento de los niños con leucemia tienen la fiebre como uno de sus primeros síntomas y se debe sospechar cuando no responde al manejo habitual. Igual puede suceder con un dolor de cabeza o cefalea que puede ser originada por una sinusitis, pero si se vuelve cada vez más frecuente e intensa puede indicar un tumor en la cabeza o el cerebro; y un dolor de piernas o de huesos, que si bien puede ser por crecimiento, si ya despierta al niño de noche, y es persistente es mejor acudir a descartar problemas mayores, como tumores de huesos. "La mejor forma de detectar oportunamente estas enfermedades es a través de un buen Control de Niño Sano, es decir, llevarlo con su pediatra en forma regular y no sólo cuando estén enfermos", concluye el doctor.

Así que te invitamos a observar regularmente a tus hijos, y llevarlos a revisiones periódicas para asegurarte que todo marcha bien en su crecimiento y desarrollo. Si tienes dudas, es mejor acudir con tu médico para descartar padecimientos, o en caso necesario, poder actuar oportunamente.

Síntomas generales de alarma:

  • Fiebres frecuentes o persistentes, que no ceden con los manejos habituales.
  • Dolor de huesos intenso o que despierta al niño durante la noche.
  • Dolores de cabeza matutinos, intensos, asociados a náuseas y vómitos, que cada vez se hacen más duraderos.
  • Vómitos o reflujo persistente, que no mejora con diversos tratamientos.
  • Diarrea crónica, persistente, que remite y regresa a los pocos días nuevamente.
  • Orina con sangre, roja o café.
  • Estreñimiento crónico o distensión abdominal inexplicable.
  • Choques frecuentes con muebles o paredes, que delatan a un niño que no ve bien.
  • Búsqueda de objetos que le ayudan a guiarse para caminar.
  • Reflejos o brillos extraños en los ojos, como manchas, como de "ojos de gato en la noche".
  • Petequias (manchas rojizas) o moretones, sangrados persistentes.
  • Lesiones en el cuero cabelludo como pequeñas dermatitis seborréica, que forman placas extensas y persistentes.
  • Ganglios crecidos de más de 2 cm, no dolorosos y que tienden a unirse.

Dr. Francisco Rivera Ortegón
Teléfono 8333. 7316
oncopediatra@gmail.com

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