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Conociendo la epilepsia

09  Julio  2012

La epilepsia es una enfermedad tan compleja que los neurólogos siguen descubriendo constantemente cosas nuevas para su mejor tratamiento.

La epilepsia es un trastorno cerebral crónico y es conocida por las crisis convulsivas que conlleva. Se presenta de diferentes maneras, desde movimientos bruscos involuntarios del cuerpo hasta periodos de ausencia que duran sólo unos segundos.

El neurólogo Luis Espinosa explica esta enfermedad: "el cerebro funciona mediante la interconexión de muchas neuronas. Estas neuronas se comunican entre ellas a través de actividad iónica, cuando esta comunicación deja de funcionar normalmente y un grupo de neuronas empieza a producir descargas de manera espontánea, entonces se desarrolla un foco epileptógeno, es decir, una zona del cerebro que tiene descargas eléctricas 'espontáneas'. Cuando estas señales se propagan a otras áreas del cerebro es cuando se presentan las manifestaciones que conocemos".

Existen muchas razones por las que se desarrolla la epilepsia, y algunas de éstas son: golpes serios en la cabeza, falta de oxígeno al nacer o cuando los bebés nacen prematuros, problemas con la madre durante el parto, cuando la madre es diabética, o tumores en la cabeza, entre otros.

"La manera de precisar si alguien sufre de epilepsia es mediante una historia clínica y descripción detallada de todo lo que ocurre antes, durante o después de la crisis convulsiva", explica el doctor Espinosa.

 

En el embarazo

En caso que una pareja tenga altas probabilidades de procrear hijos con epilepsia, lo que se necesita hacer es monitorear el periodo de gestación detenidamente y que la mamá siga las recomendaciones correspondientes. También se debe tener cuidado con las fiebres, abstenerse de tomar alcohol y fumar tabaco, beber suficiente agua y evitar ayunos.

"Después del parto, la mujer debe de seguir tomando los anticonvulsivos aunque esté dando pecho; sin embargo, es importante señalar que el medicamento sí puede afectar al bebé", añade el doctor Espinosa.

 

Tratamiento

"Para cada tipo de crisis epiléptica, existen diferentes medicamentos, pero hay que tener mucho cuidado, por que si se administra la medicina equivocada puede aumentar la cantidad de convulsiones. Lo correcto es que se escoja de acuerdo al tipo de crisis", comenta el neurólogo.

Otro factor a considerar, antes de indicar el medicamento, es la edad y género del paciente, no es lo mismo una mujer de 12 años que una mujer de 18 a 35 años, además, cuando están en edad fértil existen otras normas y recomendaciones.

Un punto que es igualmente importante es el acceso a los medicamentos, ya que hay  de primera generación y de nueva generación y si se le prescribe a una persona una medicina muy cara para controlar su epilepsia, es posible que su tratamiento sea intermitente, lo que puede empeorar la enfermedad. 

El doctor Espinosa estima que un 15 por ciento de los pacientes con epilepsia no responden a los medicamentos, condición que se le puede llamar Epilepsia de Difícil Control. En estos casos, la acción recomendada a tomar es que un grupo de expertos evalué al paciente con la finalidad de determinar si se puede beneficiar con un tratamiento quirúrgico.  

Otra opción es el Estimulador Vagal que se utiliza en pacientes que no son candidatos para cirugía, que ya pasaron por un procedimiento quirúrgico pero no mejoraron, o aquellos que pueden sentir el inicio de una crisis epiléptica, y que pueden prevenir una convulsión con el aparato.

 

¿Qué puedo hacer si alguien sufre un ataque epiléptico?

Ante una situación de ataque epiléptico, estás son las recomendaciones que debemos conocer para saber cómo actuar en caso necesario:

  • Mantener la calma. La gran mayoría de las crisis duran pocos minutos y ceden de manera espontánea.
  • No intentar detener o impedir los movimientos convulsivos; se puede lesionar al paciente.
  • Retirar objetos o muebles con los que se podría lastimar al convulsionar.
  • Tratar de arreglar la ropa de la persona para que esté más cómoda y pueda respirar sin dificultad.
  • Acomodar a la persona de lado y con cuidado para que respire mejor. No abrir la boca ni "detener" la lengua o introducir los dedos o algún objeto para impedir que se muerda. Es físicamente imposible que se pueda "tragar" o asfixiar con su lengua.
  • Permanecer con la persona hasta que la crisis termine. Cuando deje de convulsionar e inicie la recuperación de la conciencia el paciente puede estar confuso; no tratar de detenerlo, hablarle en tono amistoso y calmado y dirigirlo sin forzarlo lejos de objetos peligrosos. Tratar de detener físicamente al paciente puede provocar que reaccione en forma brusca.

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