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Después de un diagnóstico desalentador, encontró en el Hospital San José la solución

07  Marzo  2013

Con más de seis años padeciendo una cardiomiopatía dilatada terminal, el Hospital San José le brindó a Natalia Biskal la oportunidad de recibir un trasplante de corazón.

A Natalia Biskal, a finales del 2006, le diagnosticaron una cardiomiopatía dilatada terminal en la Ciudad de México, y requería un trasplante de corazón. Ésta enfermedad daña el tejido muscular que conforma las cavidades de bombeo del corazón.

Comenzó con un tratamiento a base de medicamentos para que estuviera estable. Su esposo, Alejandro Basail, investigó en internet otras opciones de tratamiento y dio con el doctor Eduardo Herrera, médico cardiólogo, y el doctor Óscar Ortega, cirujano, miembros del Cuerpo Médico del Hospital San José y ellos les pidieron que vinieran a Monterrey para valorar a Natalia.

"Llegamos a Monterrey en julio de 2012, el doctor Herrera y el doctor Ortega junto con otros médicos nos estaban esperando en Emergencias del Hospital San José, platicamos y sonaba mágico el parámetro de tiempo que nos estaban manejando pero lo decían con tal seguridad y se notaba tanto entusiasmo en ellos que eso nos llevó a darle continuidad" expresó Alejandro, esposo de Natalia.

Fue valorada para incluirla en la lista de espera para trasplante y como parte del proceso de tratamiento pre-trasplante, le colocaron un marcapaso con desfibrilador para evitar que se presentara una muerte súbita.

Fue hasta el 16 de enero de 2013 que les notificaron que había un corazón disponible e inmediatamente, Natalia se trasladó al Hospital San José. Ingresó a quirófano en la noche, recibiendo el corazón en la madrugada del 17 de enero en una cirugía exitosa.

 

Rápida recuperación y cálida atención

Fue dada de alta una semana después, con un diagnóstico favorable ya que la primera biopsia que le practicaron arrojó cero rechazo, su nuevo corazón se estaba adaptando perfectamente.

"Parte del éxito de los siete días en el hospital, que es lo mínimo que puede estar el paciente trasplantado porque no lo puedes dar de alta antes, viene acarreado a que se cuidó muy bien a la paciente antes del trasplante" explicó el doctor Herrera.

Natalia explica que antes del trasplante su vida era muy pesada, cansada, estaba en casa, le costaba trabajo caminar, parecía de 90 años y los músculos se le desaparecieron. "Es algo único recibir un corazón nuevo", comentó.

Día tras día se siente mejor, "después de la cirugía yo la vi con otro color de piel, otra sonrisa, otra actitud, yo no lo siento pero sí veo que hay un cambio gigantesco", agregó su esposo.

Además, "nos han tratado excelente, las enfermeras, el equipo médico, todos. No hay palabras para describirlo, sientes como si fueran tus familiares. Aquí a la gente le gusta su trabajo, lo hace con amor y cariño, y es algo que no lo encuentras en muchos lados", añadió Alejandro.

Continuar con la rehabilitación es ahora la prioridad de Natalia. Ella y su esposo invitan a que todos seamos donadores, que comuniquemos esa decisión a nuestros familiares que, ante una situación de posible donación de órganos, serán quienes autoricen.

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