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Día Internacional del Cuidado del Oído y la Audición

03  Marzo  2016

No oír o entender correctamente puede deteriorar tu desempeño diario y relaciones con los demás. La sensación de disminución o pérdida de la audición debe de atenderse oportunamente, pues de no hacerlo, poco a poco se traduce en aislamiento y frustración, llevándote incluso a la depresión.

"La pérdida de la audición o hipoacusia es la incapacidad total o parcial para escuchar sonidos en uno o ambos oídos, siendo uno de los padecimientos más comunes y que afecta a todas las edades", explica el doctor Carlos Alfonso Arévalo Silva.

Desde un simple tapón de cerumen hasta problemas en el nervio auditivo, son algunas causas que pueden ocasionar una disminución de la audición.

"En los niños menores de cinco años es muy común que se acumule líquido en la cavidad del oído medio, y esto sucede por las características anatómicas y la inmadurez de la trompa de Eustaquio, la cual comunica el oído medio con la parte posterior de la nariz (nasofaringe). Este acumulo de líquido limita la amplificación de los sonidos y, si no se identifica y trata, puede dañar de manera gradual las estructuras del oído medio, los huesecillos y tímpano, provocando daños auditivos que pueden persistir y expresarse en la edad adulta como fijación o perdida de los huesecillos, retracciones o perforaciones timpánicas ", detalla.

La hipoacusia o pérdida de la audición se clasifica según su localización de la siguiente manera:

  • Conductivas: es cuando el sonido no llega adecuadamente al oído interno porque el problema es en el canal externo y/o en el oído medio.
  • Sensoriales o neurosensoriales: son aquellas que afectan al "sensor", que es la cóclea o caracol y/o al transmisor de la señal, que es el nervio auditivo o incluso al traductor que es el núcleo auditivo en el cerebro.

¿En qué etapa de la vida son más frecuentes los problemas de audición?

"Pueden ocurrir a cualquier edad, pero la frecuencia es mayor en los extremos de la vida: los niños pequeños y en los adultos mayores. En los infantes es por la inmadurez de la trompa de Eustaquio, mientras que en la edad adulta es porque hay un desgaste natural del oído.

Sin embargo, cada vez se están presentando más problemas de audición en los jóvenes, en especial por la exposición al ruido, lo que ocasiona un trauma acústico, que se da de manera súbita por un ruido extremadamente fuerte o de manera gradual por el uso de dispositivos de sonido o gadgets modernos que tienen una potencia de reproducción de sonido muy alta, o en aquellos trabajadores de la industria u obreros que laboran en ambientes ruidosos sin protección adecuada", señala el especialista en otorrinolaringología.

Las horas de exposición e intensidad del ruido son directamente proporcionales a la severidad del daño. Es importante concientizar a este grupo de población, pues el daño por ruido paradójicamente es silencioso, no duele y no se manifiesta en el momento en que se ocasiona el daño, sino ya una vez establecido la afectación se expresa con zumbido de oídos o sensación de oído tapado.

"Por último existe un problema que es en si la única urgencia audiológica real, y es la pérdida súbita de la audición, esta situación se puede dar a cualquier edad, aunque es más común en adultos jóvenes y consiste en una caída brusca y súbita de la audición con zumbido y probable mareo. Es necesario tratarse de inmediato pues las posibilidades de recuperar la audición dependerán de lo oportuno que sea el tratamiento", advierte el doctor Arévalo Silva.

Tratamientos

Va a depender de la causa, pero puede ser desde una simple limpieza del oído para retirar un tapón de cerumen, realizar una cirugía por perforación del tímpano o usar un aparato auditivo y como último recurso, el implante coclear, siendo este último más utilizado cuando el paciente nace con pérdida de la audición. Lo importante y motivante es que el sentido de la audición es el único sentido que se puede recuperar por una u otra vía.

¿Cómo cuidar el oído?

"Es importante dejar de usar cotonetes, no preocuparse por limpiarlos porque los oídos se van limpiando solos. Que los niños tengan su nariz despejada para que no se lleguen a tapar los oídos y manejar con su médico las secreciones nasales para que no duren mucho tiempo con ellas. No usar mucho tiempo y a alto volumen los dispositivos de sonido y evitar el ruido, porque la pérdida de la audición tratada en sus inicios por el especialista es recuperable en la mayoría de los casos", concluye.

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