COMPARTIR

Últimas Noticias

Día Mundial de la Sordera

28  Septiembre  2016

El 28 de septiembre de cada año se celebra el Día Mundial de la Sordera, fecha que tiene el objetivo de concientizar a las personas sobre los principales problemas auditivos.

En la actualidad más del cinco por ciento de la población mundial (360 millones de personas) padece pérdida de audición discapacitante (328 millones de adultos y 32 millones de niños). La hipoacusia se entiende como una pérdida de audición superior a 40 decibeles (dB) en los adultos y superior a 30 decibeles en los niños.

Aproximadamente una tercera parte de las personas mayores de 65 años padece problemas auditivos.

Diferencia entre la pérdida de la audición y la sordera

Se dice que alguien sufre pérdida de audición cuando no es capaz de oír tan bien como una persona cuyo sentido del oído es normal, es decir, que comienza a escuchar antes de 20 dB, lo que se conoce como umbral de audición normal. La pérdida de audición puede ser muy leve (21 a 25 dB), leve (26 a 40 dB), moderada (41 a 60 dB), severa (60 a 80 dB) o profunda (mayor de 81 dB). Afecta a uno o ambos oídos y se presentan dificultades para oír una conversación o sonidos fuertes.

"Las personas con hipoacusia o discapacidad auditiva son aquellas cuya pérdida de audición es entre muy leve y severa. Cuando hay una pérdida moderada o más grave se va a requerir de la valoración médica de un otorrinolaringólogo, quien le sugerirá el apoyo de un auxiliar auditivo y el uso de algunos amplificadores especiales. Para las personas que padecen una pérdida de audición severa o una hipoacusia profunda y que no mejoran con auxiliares auditivos, pueden ser útiles los implantes cocleares", explica el doctor Carlos Arévalo Silva.

Estrictamente hablando la sordera es aquella en la que la pérdida de audición es tan grande que es incapacitante, pues oyen muy poco o nada. A menudo se comunican mediante el lenguaje de signos.

¿Cómo prevenirla?

La prevención primaria puede evitar la mitad de los casos de pérdida de audición. Algunas estrategias de prevención sencillas consisten en: vacunar a los niños contra las enfermedades de la infancia, en particular el sarampión, la meningitis, la rubéola y la parotiditis; administrar la vacuna contra la rubéola a las adolescentes y las mujeres en edad fecunda, antes de que queden embarazadas; efectuar pruebas para detectar y tratar la sífilis y otras infecciones en las embarazadas; mejorar la atención prenatal y perinatal, en particular mediante la promoción de los partos sin riesgos; seguir unas prácticas correctas de atención otológica; en los niños, realizar pruebas de detección de la otitis media y llevar a cabo las intervenciones médicas o quirúrgicas que convengan; evitar el uso de algunos medicamentos que puedan ser nocivos para la audición, a menos que sea prescrito y supervisado por un médico; remitir al servicio pertinente a los bebés que presentan riesgos altos (por ejemplo, los que tienen antecedentes familiares de sordera, los que han nacido con bajo peso o han sufrido asfixia del parto, ictericia o meningitis) a fin de someterlos a una evaluación y diagnóstico tempranos, y dispensarles el tratamiento adecuado, según proceda, y reducir la exposición a ruidos fuertes (tanto en el trabajo como en las actividades recreativas) mediante la sensibilización de la población sobre los riesgos que acarrean; promulgar y aplicar legislación apropiada; y fomentar la utilización de dispositivos de protección personal como los tapones para oídos y los audífonos y auriculares que amortiguan el ruido ambiental.

Detección y tratamiento

La detección e intervención temprana son fundamentales para minimizar las consecuencias de la pérdida de audición, en el desarrollo y el rendimiento de la persona. Si se logra reestablecer la audición con un implante coclear en alguien que nace con sordera, éste podrá desarrollarse como si no hubiera nacido con esta discapacidad.

La detección de las enfermedades del oído y la pérdida de audición con campañas de concientización y evaluación en los ámbitos preescolar, escolar y profesional también es una herramienta eficaz para identificar y tratar la pérdida de audición en una etapa temprana.

"La situación de las personas que padecen pérdida de audición puede mejorar con la utilización de audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos de ayuda auditiva.

Al colocar un auxiliar auditivo o un implante coclear se debe de complementar con una buena rehabilitación y según el caso proporcionar apoyo con lectura de los labios, los textos escritos o impresos y el lenguaje de signos, y el uso de los subtítulos", señala el especialista en otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello.

Así que ya sabes, si tú o alguno de sus seres queridos presenta una dificultad para escuchar, sobre todo si se presenta de manera súbita, recuerda que no importa cuál sea el tipo o la causa de tu hipoacusia, en la actualidad podemos ayudarte a recuperar este sentido de manera total o parcial, y así reestablecer la comunicación. No dejes que la pérdida auditiva te aísle.

Un buen tratamiento inicia con un buen diagnóstico.

BUSCA TU ESPECIALISTA