COMPARTIR

Últimas Noticias

La hepatitis, una enfermedad silenciosa

28  Julio  2014

Al conmemorarse el 28 de julio el Día Mundial contra la Hepatitis, conocer las causas de este padecimiento puede evitar que seas propenso al contagio.

La hepatitis es la causante de la muerte de cerca de 1.4 millones de personas cada año. Por tal motivo, la Asamblea Mundial de la Salud de la OMS adoptó una resolución con objeto de mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la hepatitis viral, conmemorando el Día Mundial contra la Hepatitis, el 28 de julio.

La enfermedad es una inflamación del hígado, causada por células inmunitarias en el cuerpo que atacan a este órgano, infecciones por virus (como las hepatitis A, B o C), bacterias o parásitos, daño hepático por alcohol o tóxicos (venenos) y medicamentos (como una sobredosis de paracetamol). La enfermedad hepática también puede ser causada por trastornos hereditarios, como la fibrosis quística o la hemocromatosis.

Al comenzar los síntomas puede mejorar rápidamente o volverse un problema prolongado que lleva a daño hepático, insuficiencia hepática o incluso cáncer de hígado.

Los síntomas de la hepatitis abarcan:

  • Dolor o distensión en el área abdominal
  • Orina turbia y deposiciones de color arcilla o pálidas
  • Fatiga
  • Febrícula
  • Picazón
  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel o los ojos)
  • Inapetencia
  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida de peso

Existen distintos tipos de hepatitis:

Hepatitis A: está presente en las heces de las personas infectadas y casi siempre se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados. Se puede propagar también por ciertas prácticas sexuales. En muchos casos la infección es leve, y la mayoría de las personas se recuperan por completo y adquieren inmunidad contra infecciones futuras por este virus.

Hepatitis B: se transmite por la exposición a sangre, semen y otros líquidos corporales infecciosos. También puede trasmitirse de la madre infectada a la criatura en el momento del parto o de un miembro de la familia infectado a un bebé. Otra posibilidad es la transmisión mediante transfusiones de sangre y productos sanguíneos contaminados, inyecciones con instrumentos contaminados durante intervenciones médicas y el consumo de drogas inyectables.

Hepatitis C: se transmite casi siempre por exposición a sangre contaminada, lo cual puede suceder mediante transfusiones de sangre y derivados contaminados, inyecciones con instrumentos contaminados durante intervenciones médicas y el consumo de drogas inyectables.

Hepatitis D: sólo ocurren en las personas infectadas con el virus de la hepatitis B; la infección simultánea por ambos virus puede causar una afección más grave y tener un desenlace peor. La hepatitis D infecta a alrededor de 15 millones de personas en todo el mundo y se presenta en el cinco por ciento de los individuos portadores de hepatitis B.

Para la prevención, se debe acudir con un médico para que evalúe si se requiere la aplicación de la vacuna para hepatitis del tipo A  y B.

Los tipos de hepatitis B y C requieren medidas de prevención de la propagación, tales como: evitar compartir artículos personales como cuchillas de afeitar o cepillos de dientes, no compartir agujas para inyectarse drogas, limpiar los derrames de sangre con una solución que contenga una parte de blanqueador por nueve partes de agua, evitar hacerse tatuajes o  perforaciones (piercing) en el cuerpo con instrumentos que no hayan sido limpiados apropiadamente.

Por último, para reducir el riesgo de contagiar o contraer la hepatitis A: lavarse siempre las manos después de usar el baño y cuando se esté en contacto con la sangre, las heces u otros fluidos corporales de una persona infectada y evitar los alimentos y el agua que no estén limpios.

BUSCA TU ESPECIALISTA