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Un corazón trasplantado que está muy bien cuidado

16  Diciembre  2013

Sergio Correu, originario de Hermosillo, Sonora, nunca se imaginó que ese problema en el corazón que le detectaron durante su juventud lo llevaría a realizarse un trasplante.

Él era un joven deportista, pero al culminar su carrera universitaria le detectaron en la Ciudad de México una anomalía en su corazón tras someterse a una evaluación médica que le solicitaban en el que sería su nuevo trabajo.

Su vida en ese momento no cambió mucho ya que esta enfermedad denominada miocardiopatía hipertrófica le permitía seguir con su vida normal, pero después de 30 años notó un cambio: se cansaba mucho al caminar, al subir escaleras, calles inclinadas y al hacer todas sus actividades diarias. Volvió a ser valorado y la enfermedad se convirtió en miocardiopatía dilatada, por lo que debía someterse a un trasplante de corazón.

"Llegó el momento en el que el cardiólogo me dijo que me pusiera en lista de espera porque en cualquier momento podía darles un susto. Eso me puso a meditar porque sí te da miedo, me van a quitar mi corazón para ponerme otro. Hay que convencerse a uno mismo y pensar que hay una lista de espera, si voy a alcanzar a recibir el órgano sin que antes me llegue el momento de morir", comentó Sergio.

El continuó trabajando y revisando opciones para realizarse el trasplante tanto en Estados Unidos como en México y llegó a Monterrey para que lo valoraran nuevamente.

"Vine a Monterrey, chequé y tuve la gran fortuna de encontrarme con un cardiólogo que tuvo toda la paciencia y tolerancia para escucharme, él se llama Eduardo Herrera Garza y fue el que quizá me ha explicado más claro todo lo que era el proceso, el procedimiento del trasplante y lo que era la vida después del trasplante", añadió.

Después de esa cita y platicar con su familia, decidió realizarse el trasplante en Monterrey, en el Hospital San José.

"Llegué en enero de 2010 y ahí empecé mi hospitalización para que me revisaran y saber si era candidato al trasplante. En la lista de espera del Estado de Nuevo León quedé en primer lugar, o sea, pacientes que requirieran un corazón, yo quedé en el número uno en la lista, era más que urgente.

El trasplante se pudo realizar rápido, el 2 de febrero de 2010 y bueno, ahí hubo complicaciones, pero afortunadamente y gracias a Dios aquí estoy", explicó.

Una rehabilitación difícil pero exitosa

Al terminar la cirugía, Sergio fue trasladado a la Unidad de Terapia Intensiva. "En el hospital me fue bien porque el personal, las enfermeras, los enfermeros y médicos, los que están de planta en el hospital siempre fueron muy atentos", comentó.

Posteriormente comenzó su rehabilitación, pero debido a que quedó muy débil le fue más difícil caminar de nuevo y realizar las actividades básicas de todo ser humano.

"Esa rehabilitación fue medio complicada porque perdí mucha sangre, hubo muchas trasfusiones durante la operación pero gracias a Dios todo estuvo bien, empecé a caminar nuevamente, aprendí a caminar y lo logré. Tres meses después del trasplante me reincorporé a mis actividades normales", puntualizó.

La decisión de alguien más que cambió su vida

"Realmente cambió mi vida, volví a ser el Sergio Correu de toda la vida, con mucho ímpetu, con muchas ganas de vivir, con muchas ganas de hacer cosas, con ganas de ayudar, cobré una conciencia enorme con el tema de la donación.

La donación de órganos es brindar oportunidades como me la brindaron a mí, si hay alguien a quien yo le tengo respeto es a esa persona que no conozco, a esa persona anónima que me donó lo que hoy es mi corazón.  Lo que yo hago en honor a esa persona es cuidar el corazón como nadie, ¿por qué? porque es mi vida, si yo no lo cuido, yo me muero", finalizó Sergio.

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