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Un milagro de vida

10  Octubre  2013

Dylan de Jesús, un pequeñito de un año de edad, supo desde que nació lo que era luchar por sobrevivir y ser un gran ejemplo para todos.

Durante el año 2012, Yaneth Gaona y Nelson Alemán se enteraron de que serían papás por primera vez. Sería el 1 de diciembre de ese año cuando su bebito nacería, pero una complicación en el embarazo obligó a los médicos a realizar una cesárea antes de lo esperado.

El 3 de septiembre, con tan sólo 29 semanas de gestación, pesando 1.140 kg y midiendo 41 cm Dylan llegó a este mundo, pero no tenía muchas esperanzas de vivir ya que no pudo respirar por sí mismo cuando nació y debido a eso tuvo que ingresar a la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal y Pediátrica (UTINP) del Hospital San José.

Evolucionaba lentamente porque además presentó anemia y neumonía, enfermedades que no le permitían aumentar de peso. Cuando estuvo mejor, le pudieron quitar el respirador y colocarle una cánula nasal para que empezara a respirar solo.

"Hubo una racha en la que tuvo periodos en los que dejaba de respirar. Investigando y con la información que las enfermeras me decían, supimos que era algo normal en bebés prematuros pero escuchar todos los aparatos sonando y a las enfermeras corriendo para ayudarlo nos asustaba. Bendito Dios fue creciendo y aumentando de peso y fueron cesando esos eventos", comentó Yaneth, mamá de Dylan.

 

Todos al pendiente de su evolución

A pesar del pronóstico desalentador que les daban, la fe de que Dylan saliera adelante nunca se fue.

"El doctor Alfonso Mazatán Davila, neonatólogo, fue quien nos explicó las cosas delicadas y complicadas que tenía nuestro bebé. Siempre fue sincero y nos decía 'hoy la libró', 'hoy está bien, mañana no sabemos' y él mismo se sorprendió al ver la evolución de nuestro bebé. Ya después con una sonrisa nos decía que iba evolucionando muy bien y que pronto lo tendríamos con nosotros en casa", añadió Yaneth.

Por su parte, el personal de enfermería siempre estuvo al pendiente de las necesidades de Dylan, "creo que el trato y la atención de las enfermeras de la UTINP benefició en la recuperación de nuestro bebé. Ellas son muy cariñosas y amorosas con sus pacientes, los cuidan como si fueran sus hijos y a pesar de todo el trabajo que tenían, siempre nos brindaban una sonrisa, dejaron una huella muy importante en nuestras vidas", puntualizó.

 

Experiencias que te cambian la vida

Atravesar por situaciones como ésta te ayuda a que veas la vida de diferente manera y así fue como les sucedió a los papás de Dylan y sus demás familiares.

"Muchos adultos desperdician cada momento en cosas malas. Gracias a una experiencia así, valoras cómo un bebé tan indefenso y pequeño lucha por seguir adelante, Dylan es un ejemplo de vida.

A quienes estén viviendo algo similar sólo podemos decirles que no pierdan las esperanzas, que le tengan mucha fe a Dios y a los doctores y enfermeras de este Hospital. Que luchen junto con sus hijos, que jamás agachen la cabeza y que miren hacia delante y digan 'sí se puede', los bebés nos dan un gran ejemplo de superación", agregó.

Dylan actualmente se encuentra muy bien de salud, se desarrolla como cualquier niño de un año de edad, pesa 11 kg, ya tiene sus primeros seis dientes y está por comenzar a caminar.

"A un año del  'milagro de vida', como mi familia y yo lo llamamos,  sólo quiero agregar que estamos completamente agradecidos tanto con el Hospital San José como con las enfermeras que estuvieron al pendiente de nuestro bebé", finalizó Yaneth.

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